domingo 1 de noviembre de 2009

EL CAMBIO HACIA LA AGROECOLOGIA ES UNA OPCIÓN DE SUPERVIVENCIA

Por Ing Agr Fernando Queirós Armand Ugón

La globalización neoliberal, las políticas de apertura comercial de nuestras economías y mercados, el continuo y creciente ajuste estructural, junto con el desembarco de las grandes corporaciones agroalimentarias, nos han impuesto sus leyes y sus reglas que pasan por expoliar la naturaleza, crear desequilibrios, generar enfermedades y hambre, a costa de multiplicar sus ganancias y de hegemonizar las cadenas globales de mercancías de forma integrada, es decir, controlar la producción de materias primas, su procesamiento, su comercialización y el consumo.
Tales son las razones por las cuales estamos ante una hecatombe medioambiental caracterizada por la acelerada deforestación, la erosión de tierras, el crecimiento exacerbado de las ciudades (por emigración rural, entre otras causas), la sobreexplotación de los recursos naturales y el aumento de la inequidad.
No es posible transformar la naturaleza en bienes y servicios eternamente, como lo requiere este modelo globalizado e insustentable.
La apropiación de recursos naturales con el fin de convertirlos en mercancías, tiene como única finalidad incrementar la ganancia y el lucro, y comienza a ser cada vez más resistida por los pueblos.
Soberanía para la supervivencia
La soberanía alimentaria no se refiere únicamente a la producción de alimentos para evitar el hambre de la población, sino que también implica asegurar que los alimentos sean óptimos para la salud biológica, mental y espiritual del ser humano. En este sentido, es preciso promover en un cambio paradigmático en la forma en que se produce el alimento, cómo se distribuye e intercambia, la forma en la que se consume y la manera en la cual el consumidor se relaciona con el proceso de producción. Si un país no puede decidir sobre la forma de producción de sus alimentos, entonces está muy lejos de tener soberanía alimentaria. El avance de la “frontera agrícola” impulsado por los agrocombustibles es un atentado contra la soberanía alimentaria de los países del Sur, ya que la tierra para la producción agrícola se está utilizando en forma creciente para alimentar autos. La cantidad de cereales que se necesita para llenar un tanque de casi 100 litros con etanol una sola vez, alcanza para alimentar a una persona durante todo un año. La producción de agrocombustibles incide en forma directa sobre los consumidores, al aumentar el costo de los alimentos. De todas las actividades humanas, la agropecuaria es la que se aplica a una mayor superficie, lo que nos involucra en un conflicto creciente entre las formas y estilos de hacer agricultura, la satisfacción de las necesidades básicas y la sustentabilidad del ambiente natural.
Más productividad y más pobreza
El control sobre nuestras semillas por parte de las grandes transnacionales como Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer, Dow, Basf, es el primer paso hacia la pérdida de la soberanía alimentaria, debido al cambio de su lógica de producción. “El capitalismo aprovecha los desastres que provoca para generar nuevos negocios y como éstos generan nuevos desastres, entonces habrá nuevos negocios”. La agropecuaria se encuentra en una estrecha interdependencia con la naturaleza. El sector agropecuario continúa siendo el principal motor exportador del país. Más del 85 por ciento de las exportaciones tiene ese origen: carne, lana, lácteos, cereales, oleaginosos, cítricos, miel, vinos, arroz y madera. Si bien todos aceptan esta importancia económica, todavía son pocos los que se percatan de que este sector está inserto en un sistema ecológico. Nuestras riquezas como país agropecuario y turístico se sustentan en la naturaleza. Este marco determina limitaciones a la producción y al turismo.
En nuestro país existen datos de que si bien aumentó la productividad, ésta produjo una fuerte degradación de los suelos, problemas con el agua (por contaminación orgánica, por nitratos, como por disponibilidad) y aplicación indiscriminada y en aumento de agrotóxicos. Los pretendidos aumentos de productividad de los modernos paquetes tecnológicos se logran a partir de enormes aportes adicionales de energía y materia. De esta manera cada kilogramo extra que se obtiene desde la tierra requiere proporcionalmente más y más aportes, de donde la eficiencia de todo el proceso, en vez de crecer, se reduce. Si bien los rendimientos por hectárea aumentan, ello requiere insumos cada vez más caros, intensivos, sofisticados y muchas veces contaminantes. Buena parte de estos impactos ambientales pasan desapercibidos por su carácter difuso, tal como sucede con la erosión o la alteración de los ciclos hidrológicos, lo que hace que sea difícil ponerlos en evidencia. Sin embargo, un correcto balance de la productividad agropecuaria debería incluir esos costos ambientales, ya que posiblemente muchas actividades que hoy se definen como rentables en realidad estarían generando déficits económicos que son trasladados al Estado o el resto de la sociedad. Asimismo, se está agudizando la concentración de la tenencia de la tierra, la extranjerización de la misma, la compra de agroindustrias nacionales por parte de capitales extranjeros y la disputa de los recursos naturales de nuestro país por las grandes potencias mundiales y sus megaempresas. En menos de seis años el 24 por ciento de la tierra del país cambió de manos, principalmente en beneficio de extranjeros. Desde 2000 hasta el primer semestre de 2006 se vendieron en Uruguay 3,9 millones de hectáreas que representaron casi el 24 por ciento de la superficie del país. Al igual que en el caso de los monocultivos de eucaliptos, pinos, caña de azúcar, soja y otros, el problema no es el árbol o la leguminosa o la gramínea, sino el modelo tecnológico productivo en el que se lo implanta. Todos estos cultivos y plantaciones tienen en común los problemas que causan: lesionan los derechos territoriales de los agricultores, erosionan el suelo, alteran el ciclo del agua, contaminan con agrotóxicos, eliminan otros ecosistemas y reducen la biodiversidad.
Por un modelo en beneficio de las mayorías
La sustentabilidad y la agricultura saludable exceden la mera conservación de los recursos naturales y del medio ambiente para convertirse en la expresión de un desarrollo económico y social equitativo. El pasaje de una agricultura convencional a una sustentable es un proceso lento, complejo, que difícilmente se da en forma natural. Significa disponer de un conjunto de instrumentos económicos, sociales y políticos, así como tecnológicos, que orienten a productores y consumidores hacia una agricultura saludable. En muchos países de Europa los agricultores son subsidiados por entender que la agricultura no es sólo producir un commoditie (materia prima), sino que implica una serie de valores, una cultura, que debe ser resguardada, preservada y reconocida. Mientras tanto, en nuestro caso se atenta directamente contra un desarrollo rural integrado. Es indudable que favorecer un sistema productivo diversificado, que conserve el paisaje rural y productivo, permitiría mantener la calidad ambiental, preservar la biodiversidad, proteger el recurso suelo, administrar sosteniblemente las cuencas hidrográficas y sostener a la familia en el campo. Nuestro país deberá aplicar ingentes y continuados fondos en sus sistemas de educación formal e informal “desde la base”, educar para la vida, formar seres humanos con capacidad para asumir críticamente la cultura dominante y transformarla. Deberá apoyar medidas y legislar para regularizar el uso, tenencia y extranjerización de la tierra, promover un ordenamiento ambiental y territorial participativo y sustentable, garantizar apoyos permanentes a la agricultura diversificada, la producción agroecológica, la agricultura familiar y la juventud rural, promoviendo la utilización de tecnologías apropiadas. La agricultura convencional tiene impactos en el suelo (cambios en la microflora, microfauna, erosión), en la biodiversidad (simplificación de los sistemas, corrimiento de la frontera agrícola-ganadera), en la desaparición de especies nativas, en la salud de los consumidores y de los trabajadores rurales (residuos de agrotóxicos), contaminación de cursos de agua, contaminación genética (transgénicos), contaminación de aire. Todos estos impactos negativos no son calculados para fijar el precio final de los productos (trigo, leche, carne, frutas, verduras), pero deberían ser incorporados al precio final y considerarlos como lo que son: costos. Así se verá claramente que la agricultura convencional no sólo es social y ambientalmente perjudicial, sino que ni siquiera es económicamente viable.
La oposición a la generalización de la producción agroecológica no tiene base en conceptos técnicos o económicos, sino ideológicos y políticos.
Para realmente tener un verdadero ordenamiento territorial sustentable, se requiere un trabajo conjunto, con todos los actores de una región, para garantizar un camino que nos conduzca a lograr: la soberanía alimentaria a través de sistemas de producción local con base agroecológica, la diversidad y no los monocultivos, la descentralización y no la concentración, permitiendo el acceso al agua, a las semillas, a la tierra y al uso de energías renovables diversas. Como señaló el teólogo brasileño Leonardo Boff: "No basta solamente con adaptarse a la nueva realidad, ni es suficiente aminorar los efectos dañinos del calentamiento global, sino que hay que ir a algo más profundo: hay que refundar el sentir de la vida, hay que recrear una nueva espiritualidad, es decir, un nuevo sentido más amplio de nuestro pasar por este mundo, de nuestra coexistencia como seres humanos, para hacer que la Tierra, la humanidad, puedan y sigan teniendo futuro".

Literatura consultada
-Agrocombustibles. Movimiento Mundial por los Bosques. Ecoportal.net. Julio 2007-Agrocombustibles versus soberanía alimentaria. Silvia Ribeiro. Investigadora del Grupo ETC. Ecoportal.net. -Alternativa a los Alimentos Transgénicos: Auge de la Agricultura Sustentable. Carmelo Ruiz Marrero. Ecoportal.net. Julio 2007-Biocombustibles y agricultura campesina. Victor Quintana. Biodiversidad en América Latina. Agosto 2007. -En busca de la soberanía alimentaria. Maya Rivera Mazorco y Sergio Arispe Barrientos. Biodiversidad en América Latina. Agosto 2007. -El desarrollo rural en la Argentina del siglo XXI. Walter Pengue. Ecoportal.net. Agosto 2007.-La opción ecológica en la agropecuaria. Eduardo Gudynas Investigador del CLAES -(Centro Latino Americano de Ecología Social).-La tragedia social y ecológica de la producción de biocombustibles agrícolas en América. Miguel Altieri y Elizabeth Bravo. RED POR UNA AMÉRICA LATINA LIBRE DE TRANSGENICOS. BOLETIN 235. Abril 2007

miércoles 5 de agosto de 2009

AVANZA 67


viernes 17 de julio de 2009

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jueves 18 de junio de 2009

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jueves 4 de junio de 2009

AVANZAR 63


sábado 16 de mayo de 2009

El Uruguay hoy está colgado de un gancho en el vacío porque no tiene seguridad alimentaria.



El programa radial “Con voz de pueblo” que se transmite todos los domingos, a partir de la hora 11 y 15, por 88.9 FM Nativa, recibió el pasado 3 de mayo la visita del Demógrafo Guillermo Macció con quien se intercambiaron opiniones sobre el Uruguay de hoy.


-Nosotros desde AVANZAR, venimos de alguna forma batallando contra toda una forma del modelo económico-político-social. Lo cuestionamos porque viene arrasando con nuestro país y nos hace sentir que estamos vivenciando un momento histórico donde la situación de los uruguayos se deteriora día a día.

Macció - A mí no me gusta usar adjetivos más bien me gustan los sustantivos y no tengo duda en decir porque lo he dicho antes que el país, Uruguay, se nos va de las manos. ¿Qué quiero decir con que se nos va de las manos?. Quiero decir que cada vez más los ciudadanos uruguayos tienen menos posibilidades de regir los propios destinos del país. Se nos va de las manos porque vendemos indiscriminadamente el territorio nacional. Porque de una manera privilegiada y oscura se conceden porciones de territorio con enajenación de soberanía, me estoy refiriendo a las zonas francas. Las zonas francas son porciones de territorio, que el estado uruguayo concede a privados para que dentro de la zona se haga cualquier clase de actividad industrial y productiva exonerada del control de soberanía, exonerada de todo tipo de impuestos, son territorios extra-nacionales. Y es más grave ahora porque hay concesiones de zonas francas para una sola empresa como es el caso de Botnia, como es el caso de Ence y como podrán ser otras plantas procesadoras de celulosa. Es decir el Estado le concede un espacio de territorio donde el Estado se declara que no va a intervenir y que lo va a exonerar de todo tipo de impuestos. Esa parte es como que se arrienda un pedazo de país sin fecha para que se haga lo que quiera. El mercado de tierras está abierto a quien lo quiera comprar por el solo hecho de dar el precio justo. El precio justo no es el del productor agropecuario del Uruguay sino el que se cotiza en el mercado internacional. En Alemania la hectárea de tierra cuesta U$S 30.000, por lo tanto el alemán que compra acá a U$S 15.000, compra a mitad de precio que en Alemania., para él es una “ganga” y puede comprar toda la tierra que esté en oferta. Luego el Estado que permite la venta renuncia a cualquier control sobre lo que va a hacer con la tierra, que puede hacer desde nada, tener la tierra como reserva de capital para generar plusvalía, de las más puras teorías fisiocráticas del pensamiento francés o puede hacer cualquier implante. Si consigo un certificado de aptitud forestal, puedo plantar 5, 10, 15, 20000 hectáreas de eucaliptos; y el Estado en ese caso, además, le premia exonerándole de todo tipo de impuestos. El Estado en la ley forestal renuncia a que alguna vez el Estado uruguayo vaya a cambiar esa ley. Se nos va de las manos.


- Esa es una situación que siempre la hemos emparentado con el modelo económico neoliberal, que paulatinamente va degradando nuestra sociedad, sin que nosotros la lleguemos a comprender.

Macció- Pero el Estado neoliberal acá se pasó de raya, porque el estado uruguayo lo permitió, porque en Chile hay estado neoliberal puro, en Estados Unidos hay estado neoliberal puro, en Perú hay estado neoliberal puro, y podría dar infinidad de ejemplos; pero en esos estados neoliberales puros, hay restricciones del Estado para preservar una cosa elemental que es la integridad territorial del país. En Chile no cualquier sujeto puede comprar tierras porque hay tierras que son de preservación de soberanía y no se pueden vender, en México para comprar tierra usted tiene que tener acreditada residencia. En los Estados Unidos la tierra no se puede vender así nomás, que es el país que tiene la mayor cantidad de tierra en manos del propio Estado, porque el Estado no es tan tonto y no es tan corrupto como para permitir vender su propio territorio, porque es la base, pues una nación sin territorio se convierte en un pueblo nómada.Acá ha sido al revés, se estimula por parte de todos los gobiernos, sin excepción, de vender el territorio porque se dice que trae inversiones, esto es falso, porque el propietario hace con la tierra lo que se le da la gana, el Estado renuncia a intervenir sobre el uso de la tierra y sobre el uso del agua.


- Además esos capitales no vienen solo, vienen con los transgénicos, con la Monsanto.

Macció- Ese es el otro paso, la tierra que la compra el extranjero, primera fase (absolutamente medieval) es la compra para preservar capital, la guarda porque sabe que la tierra por ser un bien escaso, va a seguir aumentando de precio. Después viene la inversión donde ya la tierra no es considerada como un bien público sino como una mercancía, entonces el que la compra lo hace para explotarla degradándola caso típico de la soja o del monte forestal, donde en realidad lo que voy a producir es materia prima para llevármela al país de origen y producir el papel allá y de acá me llevo la tierra, el agua y el chip de madera, que deja muy poco salario, porque son actividades que ocupan escasa mano de obra; con alta tecnología que importo sin pagar un centavo de impuesto. Es un modelo perverso, de degradación de la sociedad uruguaya y de la propia integridad territorial del país. Podrían ser juzgadas las personas que han intervenido como traidores de la Patria sin ningún escrúpulo.


- Hablemos de la situación de la tierra en nuestro departamento, porque sabemos que no escapa a la realidad.

Macció- La tierra en San José cae dentro de la generales de la ley, campo que se vende en San José lo compran los neozelandeses o los colombianos, porque son los únicos que pueden pagar 10, 12, 13, 14000 dólares la hectárea, qué productor nacional puede disponer de ese capital para producir qué para que se convierta en rentable. Es simple, en consecuencia, por ley del mercado libre de tierra, sin intervención del Estado la tierra necesariamente va pasando a inversores extranjeros. Lo he repetido mil veces que la tierra y el agua son los dos único bienes que no se pueden producir, y en consecuencia lo que está es escaso y el capital, aunque parezca mentira, es excedente en el mundo, sobra capital; no lo tenemos nosotros, los tienen otros. Yo con ese capital, si el Estado mira para otro lado, tierra que se vende, tierra que se compra. En consecuencia todo productor pequeño, mediano o grande que disponga vender la tierra en el departamento de San José está expuesto a que la compre un inversor extranjero. No va a traer nada el capital, va a comprar la tierra y con esa plata el propietario va a comprar uno, dos, tres apartamentos o la va a colocar en el exterior con lo cual la plata vuelve a salir del país y se va a hacer una planta industrial que va a estar exonerado de impuestos y va a dar poca mano de obra; es decir vendemos otro pedazo de patrimonio. San José tiene además otro problema: es uno de los departamentos mejor dotados por la naturaleza para la producción agroalimentaria, es decir producción de alimento humano proveniente de la agricultura. Y la gente que viene a invertir no viene a invertir en ello porque es una producción de alto riesgo, de gran esfuerzo y de gran cantidad de mano de obra. Al inversor le interesa inversión de especulación.


- Y no tenemos reglamentación.

Macció- Y no tenemos ninguna reglamentación que diga lo que hay queplantar o lo que no hay que plantar.


- Para eso el candidato Mujica ha dicho que lo puede hacer mejor … o que sabe hacerlo mejor, será como Pacheco… “podemos volverlo a hacer”.

Macció- El candidato Mujica no puede hablar, porque él fue Ministro de Ganadería y Agricultura, 5 o 6 meses y dejó escombros en la realidad agropecuaria del país. Sus antecedentes no tienen un certificado de buena conducta, sus antecedentes de gobernante son un certificado de mala conducta y a las pruebas me remito. Yo lo voté a Mujica y dije este hombre puede hacer algo por el campo, sin embargo hizo todo lo contrario a lo que prometió. Mucha gente está desesperanzada. No entiendo cómo hay gente que quiera elegirlo como presidente cuando es una persona que además tiene una inestabilidad emocional y lo hace poco confiable. Èl dijo; ”como te digo una cosa te digo otra”, quiere decir que no es constante en sus dichos. “El pez por la boca muere”, él ya está muerto si le prestáramos atención a lo que dijo.


- Enfrente al escenario planteado por los partidos tradicionales y por este Frente Amplio que ha profundizado el mismo modelo de aquellos y con mayor grado de traición, está la Asamblea Popular con sus herramientas.

Macció- La herramienta de la Asamblea Popular es desarrollar con toda la fuerza, con todo el talento que hay la definición de una política de seguridad alimentaría, que es lo más importante, eso tendrá varios escalones, desde cuestiones de la tierra, de la producción, de los subsidios. Pero el Uruguay hoy está colgado de un gancho en el vacío porque no tiene seguridad alimentaria, que quiere decir que el Uruguay no es capaz de asegurarle la alimentación a la ciudadanía durante un año, tan precaria es la situación que antes de pensar en grandes estrategias tenemos que pensar en lo que hace un hombre primitivo, asegurarse el alimento para mañana. El Uruguay no tiene una política alimentaria que asegure que vamos a tener todo el espectro de alimentos cárnicos, lácteos y cereales asegurado en una crisis mundial alimentaria. Las dos variables estratégicas que hoy se manejan en el mundo son la seguridad alimentaria y la seguridad energética (saber con qué vamos a mover al país).Para ninguna de las dos no hay propuestas desde otros partidos y la Asamblea Popular acometerá su tarea en seguridad alimentaria y seguridad energética, otras cosas vendrán después.


- Gracias Macció por estar con nosotros y por sus aportes para la discusión diaria con el vecino.

Macció- Exactamente, el vecino tiene que saber qué va a comer mañana, y con qué va a iluminar y calefaccionar su casa.


- Y cómo van a vivir sus hijos y sus nietos

Macció- Eso ya es mucho más, pero primero él; en este barco que se hunde el primero que tiene que salvarse es el jefe de casa, porque mal puede pensar en la seguridad de sus hijos si no tiene asegurada la propia, es más presente que futuro. No tendremos futuro si no aseguramos nuestro presente, es así de grave la situación, acá y en el resto del planeta.